Sierra Almagrera, conocida como la Sierra de la Plata, fue escenario en 1838 del hallazgo de un rico filón de galena argentífera en el barranco del Jaroso, lo que desencadenó una auténtica fiebre minera. En pocos años se concedieron 1.700 denuncios y llegaron a operar unas 300 compañías, atrayendo a miles de trabajadores que hicieron que Cuevas del Almanzora pasara de 6.000 a casi 30.000 habitantes. Durante un siglo se extrajo plomo, plata y hierro, con beneficios que dispararon el valor de las acciones. La actividad decayó hacia 1900 por inundaciones, bajada de la producción, impuestos y fluctuaciones de los metales. Hoy, senderos permiten recorrer sus ruinas mineras, destacando la mina Encantada, declarada Bien de Interés Cultural.