Es un espectacular refugio natural de aguas cristalinas y arena fina rodeado por los imponentes acantilados de la Sierra Almagrera, ideal para quienes buscan tranquilidad, snorkel y buceo. Su principal atractivo, además de su belleza agreste y su forma de concha, es el patrimonio histórico que albergan las ruinas de su antiguo embarcadero minero del siglo XIX, un vestigio del auge de la plata y el plomo en Almería. Al carecer de servicios y tener un acceso con una rampa pronunciada no apta para niños pequeños, la cala garantiza un ambiente virgen y sosegado, con aguas que alcanzan los 25 °C en verano y una ubicación estratégica cerca de otras calas vírgenes como Peñón Cortado.