Es una pequeña cala de aguas tranquilas y fondo de grava, ideal para el baño relajado, el snorkel y el buceo. Debe su nombre al arqueólogo belga Louis Siret, autor de los principales hallazgos prehistóricos y fenicio-romanos de la comarca. Destaca por su excelente accesibilidad para personas con movilidad reducida (aparcamiento, aseos adaptados, sillas anfibias, personal de apoyo, paseo marítimo), así como por sus servicios: chiringuito La Balsica con tapas mediterráneas, vigilancia, limpieza diaria, zona de submarinismo y entorno protegido. Es una playa semiurbana, familiar y muy tranquila, perfecta para disfrutar del mar con historia y todas las comodidades.