Es el mejor ejemplo de vivienda burguesa del XIX cuevano, edificada entre 1843 y 1844. Formada por tres plantas y un sótano empleado como despensa, en su planta baja destacan las columnas pareadas de mármol que escoltan la entrada principal y las simbólicas decoraciones en escayola que sustentan. Igualmente notable es la rejería que adorna las ventanas y balcones de su sobria fachada, especialmente las elboradas forjas del balcón principal..
El interior bien merece una detenida visita. Sus salas nobles, que alojan en la actualidad la alcaldía, están decoradas con pinturas al temple de Poncio Ponciano que reproducen motivos orientales y de la mitología clásica. A ambos lados de la puerta de acceso a la sala principal lucen dos lienzos de temática religiosa obra del pintor italiano Andrea Giuliani Cosci, encargado igualmente de ejecutar el retrato del dueño del palaceta, Torcuato Soler Bolea, cuadro que hoy se conserva en el edificio consistorial. Otros elementos decorativos en escayola decoran el vestíbulo de la primera planta, al que se asoma una magnifica vidirera interior, preciosa y luminosa composición en cristales de colores y madera que separa el vestíbulo del salón de actos.