Las Cuevas del Calguerín forman uno de los paisajes más singulares de Cuevas del Almanzora, con más de 300 cavidades excavadas en un impresionante paredón de arenisca. Este conjunto histórico puede contemplarse como un espectacular museo al aire libre, aunque no está habilitado para la visita interior, por lo que no se debe acceder a las cuevas. Para conocer este tipo de vivienda de forma segura, se recomienda visitar una cueva‑museo acondicionada.
Las Cuevas del Calguerín conforman el paisaje más mágico y singular de Cuevas del Almanzora, constituyendo el complejo de cuevas‑vivienda más extenso de todo el valle, con más de 300 cavidades. Este impresionante paredón de arenisca, que se eleva sobre la vega, sorprende por su distribución en hasta cinco niveles superpuestos, creando una imagen única donde las viviendas parecen suspendidas en la roca.
Este laberinto excavado es mucho más que una curiosidad geográfica; es un testimonio vivo de la adaptabilidad humana y de la historia del Valle del Almanzora, con usos que se extienden desde tiempos prehistóricos hasta épocas recientes. Su disposición en distintos niveles muestra cómo sus habitantes supieron aprovechar la orografía para crear un ingenioso sistema de accesos y espacios habitables perfectamente integrados en el entorno.
Es importante tener en cuenta que este enclave no está acondicionado para la visita interior, ya que muchas cuevas se encuentran abandonadas o pueden presentar riesgos. Por ello, no se debe acceder a su interior. Para entender cómo era la vida en este tipo de viviendas, la opción adecuada es visitar una cueva‑museo habilitada y segura.
Aun así, el Calguerín destaca por su enorme valor paisajístico. El contraste entre el ocre de la roca y el verde de la vega ofrece una panorámica de gran belleza, especialmente al atardecer. Su cercanía al casco urbano y su integración en rutas culturales lo convierten en un auténtico museo al aire libre y en un símbolo de la identidad local.